La espera más agradable de un lugar memorable

Hubo que esperar un poco menos de ochenta y cuatro meses para poder constatar con mis propios ojos y mi ansioso paladar, los recurrentes relatos de mi esposa acerca de un lugar llamado Tacos Providencia.

   
 

Habíamos hecho el intento de ir en la vez anterior que estuvimos en Guadalajara,  pero en un viaje de seis días para estar presente en un matrimonio y con la conocida agenda de actividades familiares, fue de hacer milagros para poder escaparse de un almuerzo el viernes antes de la boda, teniendo la mala fortuna de encontrarse cerrado el lugar por el hecho de estar en el periodo de la cuaresma. 

Entonces en el 2012 no hubo chance de ir a conocer los Tacos Providencia, algo que también desde finales de Noviembre del 2008 en la primera vez que estuve en esta hermosa y esplendorosa ciudad, fue una promesa hecha pero no cumplida.

   
 
No tenía si acaso doce horas de haberme bajado del avión, de ese magnifico vuelo directo que Volaris acaba de instaurar y ya mi suegro que desde que me esperaba en el aeropuerto, conocía de antemano cual era el primer programa de mis vacaciones.
     

Los Tacos Providencia, lucen primero por el nombre porque haciendo honor a su origen, tienen una providencia que durante treinta y seis años desde que abrieron su primer local en las cercanías de la Minerva, han estado siempre agradecidos y atentos de sus clientes que los han elegido como su lugar de tacos predilecto y no vacilan en hacer la espera de rigor para obtener una mesa a la hora del almuerzo.

   
   
En segundo lugar, el sabor de esos tacos y cebollines fue algo que valió la pena de esperar tanto para los Tacos de Asada, como para los de Carnaza y los imperdibles Tacos de Lengua.

  
  
Lo normal y acostumbrado en una taquería como esta , es la facilidad para perder la cuenta de la cantidad de tacos consumidos; Gracias a la compañía de Paco Flores a quien los números no le fallan, fué el quien se encargara de estar pendiente de las cantidades y también de transmitir a quienes no consumimos cerdo, la gran satisfacción  de lo que es saborear unos tacos de oreja, si, ha leído bien, de la oreja del cerdo.
   

 
Difícil dejar una tanda de tacos, y no haber dejado campo para el postre; Una versión mexicana de la Crème Brulée y unos típicos changitos fueron el cierre con broche de oro para una sesión inolvidable 

 
Habrán muchísimas taquerías y grandes restaurantes que se albergan en esta urbe de ocho millones de habitantes y de siempre un espíritu alegre para reunirse y deleitarse mas no poder, y seguramente encontraré unos lugares igual o mejor que los Tacos Providencia, pero la calidez de sus saloneros del local en la Avenida Rubén Darío y las historias de haber servido mesas durante 29 de los 36 años que tienen de existir, deja un profundo vínculo que sin darse cuenta, le hace regresar de forma automática, como bien lo fué exactamente ocho días después acompañándonos la prima de Carol con sus hijas saliendo de la escuela.

https://www.facebook.com/TacosProvidencia

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