El tiempo que se detiene cada sábado 

Accediendo gustoso de la invitación recibida directamente de Fabiana y José, nos dedicamos un par de horas para saborear la propuesta del chef Fernando Andres, en la ya tercera noche sabatina que el Milá Bistro propone de un menú degustación de alto nivel. 

  
En esta ciudad de San José, como todos la conocemos que durante la semana es un desafío enorme el poder desplazarse con facilidad, y que el tiempo se nos hace limitado, encontramos en el moderno Plaza Tempo una serie de ventajas de reunir servicios, restaurantes y entretenimiento en un ambiente seguro y de suficientes espacios de parqueo bajo techo; Encontramos Milá Bistro que ha abierto hace unos meses y está empezando a dar de qué hablar, como una opción de comida saludable y exquisita, conprecios más que benevolentes para una comida de tan alto nivel.

   
 
Como buen concepto de un Bistro, nos recibió un sabroso alioli con hinojo y albahaca para abrir el paladar y prepararse para la exquisita tanda de cinco tiempos.

  
Con las conocidas limitaciones en cuanto a la dieta de este servidor ya que los camarones y ostras son excluidos, los saloneros se esmeraron en dar el mejor servicio posible y fue otra muestra más del alto nivel de restaurante que han llegado a hacer Fabiana Granados y José Salom, a quienes les auguramos éxitos en estos esfuerzos.

  

Una ostra fresca al limón con pimienta rosada acompañada de finas rodajas de zucchini fue el primero de los platos.

La entrada fría fue un carpaccio de vegetales con un aderezo casero de maracuyá  y gengibre, que fue refrescante antes de recibir  los platos calientes.

   
   
En mi caso particular la crema de ayote tenía un sabor bien logrado, agradable textura para saborear ese manjar que bien llega a ser parte de la comida costarricense que tiene lo suyo para lucirse. 

La caldereta de camarones fue servida en dos actos, con el artístico detalle de servir en la mesa el caldo en la cazuela donde descansaban los camarones y papas country junto con un sofrito que le acentuaba el sabor al caldo. 

Admito que no es fácil recibir invitaciones y no aceptar de ciertos platos por el tema de los mariscos o también de los fiambres, pero siempre que tengo acompañante en la visita, me hacen el favor de decirme qué tal están esos camarones o esos pulpos, esos pata negra o esos pepperonis que nunca faltan en un lugar como el visitado y en el caso de esta caldereta, realmente me lo perdí pero gracias a  la crema de ayote no lo llegué a lamentar. 

  

El Salmón apanado con pistachos y rebozado con el pesto de tomate-ricotta fue sin duda el punto más alto del menú; Una cocción que dejaba disfrutar la jugosa carne del salmón que contrastaban con el crocante de esas exóticas semillas del verde intenso de un Pistacho.

  
La cama de hongos Portobello además de su encantador efecto visual, cumplía el trabajo de intercalar los intensos sabores.

  

Había  que dejar campo para el postre, algo que no fue sencillo pero sí muy memorable por lo original que fue, siendo el cierre algo sublime por la presentación de un Gelatto de Halva, un mousse de  arándanos y una lengua de gato admirablemente bien hecha y colocada que decoraba el plato final

 
En una ciudad como San José donde ya nos resulta costumbre el tener precios más elevados que Europa, es de tomar en cuenta que en este Mila Bistro se nos permite saborear manjares tan refinados como originales del chef, que dejan ver de el gran talento que tienen y a un precio sumamente accesible que invita a todos nosotros,  a tomarnos ese momento que detengamos el reloj para deleitarnos con esa elegancia para los sábados en la noche.

Durante la semana se tiene una interesante propuesta de almuerzos y una variada pastelería que llena las expectativas de cualquier comensal experto o de aquel que quiere aventurarse en algo inolvidable.

https://www.facebook.com/pages/Mil%C3%A1-Bistr%C3%B3/1700049656890316

Deja un comentario