Le había escuchado en una ocasión a Jorge Figueroa de como se dió la historia de la creación del Pisco: Fué a raíz de un edicto real por el Rey de España quien prohibió la importación de los vinos provenientes del Perú en el tiempo de la colonia y que a raíz de esa injusta medida, los talentosos y siempre recursivos peruanos intentaron hacer un destilado a partir de las mismas uvas que usaban para el vino, dando con esto que se convirtiera en una historia fascinante y llena de misticismo que ha trascendido por más de trescientos años.
Hablar del Perú, es hablar de historias fascinantes y conocer de datos sorprendentes, es también un capítulo aparte el conocer de las culturas precolombinas que hubo en esa tierra y quienes hemos tenido la dicha de viajar a este país, hemos descubierto de un lugar impresionante.
Pues bien, la ocasión no pudo haber sido mejor que un almuerzo entre tres comensales para hacer la reseña de Chancay, un sueño de familia que está a punto de ser franquiciado y que se ha convertido en un lugar imprescindible para los sibaritas y conocedores de la alta gastronomía.


Las entradas de gran deleite para mis dos compañeros de esta experiencia fueron el Pulpo a los dos Olivos, Choritos a la Chalaca, Cebiche Mixto y tuve yo el privilegio de degustar un plato de origen chiclayano, el Cebiche a la Piedra.

Trozos de corvina empanizados y freídos en una crema de ají que con un leve picante regala un sabor intenso y lleno de frescura, rematando con las cebollas moradas en su cumbre.
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Choritos a la Chalaca son mejillones al vapor recubiertos con maíz, cebolla y cuadritos de tomate, con aportes de Perejil y otras especias.
El Pulpo a Olivo es una deliciosa preparación de finas lonjas del crustáceo que se recubren en una salsa a partir de las aceitunas moradas y verdes que abundan en Perú.

El Cebiche Mixto es un clásico, tan clásico como un Mustang del 67 y que en cualquier restaurante peruano este plato es uno de los estelares e inconfundibles.

Mis restricciones dietéticas basadas en mis creencias religiosas hace de tener que pasar por alto las delicias de los camarones y mejillones, también los cortes de pulpo y los calamares que bañados en una leche de tigre levantan de la mesa al más célibe o a la más aburrida, y si fuera de que tenemos de compañía un buen pisco sour, el resultado posterior es de muchas sonrisas. Mas no pueden obviarse en un Cebiche Mixto el camote anaranjado y el maíz, ya sea tierno o en canchita, esos grandes granos crujientes que hacen el brillo de un clásico como éste.
El nombre Chancay viene de un pueblo costero a unos setenta y cinco kilómetros al norte de Lima, fué previamente una civilización de grandes vestigios que fué la Cultura Chancay y que fue posteriormente parte del Imperio de los Incas. Grandiosas obras textiles a partir de tintas naturales y artesanías en madera y piedra, también fueron autosuficientes en agricultura y grandes comerciantes, antes de la llegada de los españoles.
Se pueden conocer más de esas artesanías en estos restaurantes ya que tienen suficientes muestras en su decoración de los locales ubicados en Plaza Iskatzú a un costado de la autopista 27, o al este de la ciudad en Plaza Antares, en las inmediaciones de la Rotonda de la Bandera.
Si hasta ahora no se han aburrido con esta reseña, podemos prepararnos para lo mejor que tuvimos en esa tarde de los últimos días de Noviembre, tres platos a compartir y cada uno mejor que el otro.
Conozco bien del Perú, dado que tuve la oportunidad de estudiar en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) durante dos semestres en mis años mozos y de pocas preocupaciones, hoy en día que recuerdo esos ocho meses de 1997 y los posteriores cinco sellos del aeropuerto Jorge Chávez que registran mi pasaporte, me hacen esos recuerdos una gran alegría por las amistades que aún conservo y que no logro pasar un solo día sin añorar un viaje a Lima. Lo que me queda de consuelo lo comparto con ustedes por medio de estos platos.

Una verdadera joya es esta creación autóctona, un arroz infusionado con aceitunas moradas, con un espejo de una salsa hecha con Queso Turrialba, camarones del Pacífico Central de Costa Rica y coronados con chips de camote.

Tres jugosos filetes de Corvina a la plancha, montados sobre un Puré de Pallares, los Pallares son una especie de frijoles de gran tamaño que crecen en la zona costera de Lima. De ahí se explica su nombre y el acompañarse de una crema de ají levemente picante con poco de maíz aliñado fueron el cierre magnífico por la combinación de sabores y texturas.

Igual de representativo y clásico como el Cebiche Mixto, el Lomito Salteado es otro de esos platos imperdibles que la gastronomía peruana ha aportado al mundo. Las versiones de su creación son discutidas entre la colonia de inmigrantes chinos que llegaron al Perú en el Siglo XIX o de las historias de las haciendas agrícolas que los esclavos recibían los trozos de carne que los amos ya no consumían y que curaban la carne con vinagre a fuego alto y le añadían tiras de cebollas y tomate, acompañadas de papas y arroz. Históricamente no se ha definido su verdadero origen, pero lo indiscutible es el sabor que es una sinfonía inolvidable, más la textura de un lomito tan suave que parece mantequilla y que se deshace fácilmente.
Una muy larga reseña, pero de las más completas que hasta la fecha he realizado.
Chancay desde el 2001 ha estado presente en el mercado costarricense, su local en Plaza Iskatzú ha sido de los primeros y el más constante de todos los conocidos en dicho centro comercial cercano a Multiplaza; El de Antares repite la historia de ser pionero en el proyecto y que se mantiene mientras varios de sus locales vecinos cambian de inquilinos con el devenir de los años.
Hay que sumar a esta trayectoria el comprender lo que es el difícil trabajo de cualquier restaurante mantener una calidad invariable durante tantos años y con el importante reto de transmitir una cultura en cada plato servido o en una copa de pisco bien peruano.





Es en realidad, un buen comentario sobre estos platillos para conocerlos, y posteriormente degustarlos, buen provecho
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