Dos reseñas para recordar la visita de un cocinero de talla mundial

Siempre hay una primera vez para hacer en un misma semana dos reseñas, con enfoques distintos y con un cocinero que a su corta edad ya tiene una trayectoria que le da los suficientes atestados para ser considerado uno de los grandes en su país natal.

Orel Kimchi ha llegado en pocos años en Israel  a ser uno de los cocineros más admirados del momento, en el 2011 tuvo el mérito de ser nombrado por parte de la lista de San Pellegrino el mejor chef del mundo en la categoría de menor de 30 años,  sobresaliendo con su restaurante Popina en un medio sumamente competido y difícil , como lo es el barrio Neve Tzedek en la ciudad de Tel Aviv.

En su corta carrera cuenta una experiencia en el legendario Arzak, ubicado en el norte de España y único restaurante presente en todas las ediciones de la lista San Pellegrino, y en el no menos exigente L’Atelier de Joël Robuchon de París.

Con ese preámbulo, era de esperarse una cena como pocas han de observarse en Costa Rica, el lugar, no podría ser uno mejor que el Chateau 1525, un lugar ya visitado por el blog y que su modelo de restaurante-escuela lo convierte en la plataforma ideal para ver de estas propuestas atrevidas y de gran creatividad.

Tartar de Corvina y Pepino, con Gin Tonic gelificado
Hamburguesas de Foie Gras con Panes al Vapor
Risotto al Azafrán con Nero di Sepia
Arroz con Leche con Helado Especiado y Crema de Papaya

Gin Tonic Tartar:  Una muestra de su talento plasmada en un plato,  exótica combinación de Corvina junto con finos cortes de pepinos rebozados en un caviar negro y culminándolo con Gin Tonic gelificado con Agar. 

Hamburguesa de Foie Gras en Panes de Vapor:  Cada uno de los ingredientes de este plato conformaban una experiencia única, dese un alioli de trufa negra hasta un Foie Gras con sus intensos sabores, y las cebollas encurtidas que dejaron ese plato como el más memorable de la noche 

Risotto al Azafrán:  La excelencia se rige por los detalles, un arroz arborio preparado con una generosa cantidad de azafrán, cuyo sabor amalgamaba el Nero de Sepia y el Parmesano que formaban dicho manjar. La Corvina que le acompañaba, suculenta y fresca, era el complemento ideal.

Arroz con Leche con Helado de Especies y Sopa de Papaya: Una buena propuesta partiendo de los ingredientes locales que más arraigo tienen en la mesa de cada costarricense.  El arroz con leche decorado con flores comestible y trozos de piña, servido con la técnica de verter en la mesa el último ingrediente, en este caso una sopa de Papaya.

Unos días más tarde en la misma semana, esperábamos otra reseña, esta vez en el Costa Rica Marriott ubicado en La Ribera de Belen; Un brunch dominical con un menú sumamente distinto a lo que acostumbramos a ver en nuestro país, con supervisión kosher y con ingredientes que entrelazaban los sabores israelíes, mediterráneos y latinoamericanos. 

El Hotel Marriott se ha caracterizado por hacer sus eventos kosher, y para ello cuentan con un equipo de cocineros bastante curtidos en estas difíciles preparaciones que requiere de una supervisión estricta y donde se llevan jornadas extenuantes. 

Diego Rios es un veterano en estas lides, es alguien que en su trayectoria como sous-chef, ha aprendido de todos un poco, y su disposición ha sido siempre de estar al pie del cañón, por ello para Orel fue tarea más sencilla, pero no menos desafiante con las propuestas que traía.

Orel dando las instrucciones y Diego Rios atendiendo cada detalle

Shakshuka Huevo con Pasta de Tomate y Especias
Shakshuka de Espinaca
Robalo
Pure de Berenjenas con Aceitunas Kalamata y Corazones de Alcahofa
Surtido de Quesos Kosher Le Saltarien, de fabricación local
Ensalada de Quinoa con Cranberries y Ensalada de Pimientos Rostizados con Nueces. Tahini como aderezo
Sashimi de Remolacha con Queso Turrialba
Montaje de la mesa de postres
Panacotta con Dátiles

Un brunch que se destaca por su amplia oferta de opciones, tanto frías como calientes y con sabores exóticos que hacen el deleite de cada uno de los asistentes.

El aforo de los salones Hacienda e Isabela fue llenado en sus totalidad y al mismo tiempo, en coordinación con la Embajada de Israel se dio un espacio para la venta de obras de arte, artículos judaicos y piezas de orfebrería. 


En cuanto a la experiencia gastronómica del brunch, es una experiencia memorable y merecedora de elogios,  la amplia variedad de platos hace normal de que entre los asistentes lleguen a debatir acerca del mejor plato, algo difícil de escoger, pero indudablemente el sabor de la Tahini fue el punto alto del brunch, fue lo que le daba ese sabor y textura a las ensaladas como también al shakshuka, en cuanto a otros platos que se ofrecieron,  en la estación caliente se encontraron propuestas interesantes.

Corvina y Especias
Estación caliente

Estación de Panes
Amplia variedad de opciones

Por la naturaleza de esta reseña, no se cuentan con las habituales carta de platos, como tampoco de los links hacia la página del restaurante y sus dirección en Waze

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