
Largo tiempo de no escribir, pero estamos de regreso.
Hacia muchos meses que anhelaba este gran momento, el volver a tener esta bendición de compartir con mis lectores las experiencias gastronómicas.
Hoy ya con casi tres años radicado desde Guadalajara, “el amor me trajo a Jalisco, y el trabajo me hizo quedarme” y con la pasión que nunca he abandonado, pero bien resguardada que la he tenido, estoy nuevamente de regreso.

El lugar, uno al que hemos ido ya unas tres veces en el intervalo de cuatro años desde que empezamos los frecuentes viajes entre Costa Rica y Guadalajara. Desde la primera ocasión que estuve y quedé fascinado con la exquisitez de sus platillos, dejé constancia de ese lugar que es de aquellos que no se deben de dejar de ir, así haya que esperar hasta ser atendido.
Se encuentra en el pueblo de Ajijic, un pequeño y encantador destino de muchos extranjeros retirados que buscan disfrutar de esa gran calidad de vida, contemplando el lago que goza de muy buen clima la mayoría del año, al mismo tiempo, se encuentra una amplia oferta artística en el mencionado Ajijic.

El lago de Chapala es el oasis de Jalisco, un verdadero refugio para escaparse por unas horas del trajín de una ciudad grande y caótica como lo es Guadalajara, o bien para quedarse en algún hotel de los muchos que se encuentran bordeando la ribera desde el pueblo de Chapala hasta Jocotepec.



Entrando ya en el tema de la reseña gastronómica, el lugar se especializa en carnes a la parrilla y una amplia oferta de pastas, recordando sus raíces bonaerenses, como le luce el buen nombre de Tango a dicho restaurante.


Vacío de 400 gramos: Un verdadero manjar, la carne en su punto idóneo, de suave textura y un sabor al que no se le necesita adicionar nada, ni siquiera sal. Se percibe su meticuloso cuidado en la maduración de la carne, usualmente de dos a tres semanas para obtener su mejor sabor.
Costillas de Cordero con Espárragos a la Parrilla: Un plato siempre digno de recomendación, en Mexico el cordero se le acostumbra decir Borrego, y se tiene una gran cultura gastronómica en cuanto a su consumo. Cumplió con la expectativas y lo recomendamos.
Mousse de Chocolate: También digno de recordar y recomendar, un sabor a chocolate semiamargo que se dejaba sentir con una tenue cremosidad y de acertada medida de azúcar, algo bien elaborado que merece mis elogios, tomando en cuenta mi bagaje en términos de pastelería, algo con lo que crecí y me forjé, que hoy en día lo sigo disfrutando de apreciar ese arte.
Feliz yo de compartir esta y muchas nuevas reseñas a tener en este blog, recordando de mis días en Costa Rica cuando lo escribía y por distintos motivos de la vida tuve que dejar de hacerlo, pero hoy en día ya me encuentro con la posibilidad de volver a escribir, con la mejora en cuanto a que es más internacional, y de esa manera estaré haciendo llegar mis momentos llenos de deleite, mientras recorremos este camino.