Me había levantado muy temprano, para tomar el vuelo después de una semana ajetreada y de jornadas extendidas, que se habían acumulado, para llegar a un aeropuerto conocido por gran conectividad y también su ajetreo.
La conexión de algo más de seis horas entre un vuelo y otro, fue el detonante para buscar algo diferente, y caminando entre las salas de abordaje, encontré el lugar, algo fuera de lo común y de las mejores ideas que la vida me ha permitido conocer en el aspecto empresarial.

Cual es la gran idea? Tener una cava con una cocina, para deleitar a los viajeros que suelen ser miles de personas que pasan por las terminales del aeropuerto de Dallas-Ft Worth. La cava, provista de un inventario de algo más de setenta y cinco diferentes etiquetas de vino, con un surtido a encontrar desde vinos chilenos e italianos, hasta los imperdibles Malbec argentinos y los españoles Tempranillo, como también de latitudes más cercanas, incluso hasta habían vinos producidos en Texas! Increíble pero cierto, vinos texanos!!! Me quedé con las ganas de probarlos…
La propuesta es muy interesante, cerca de quince planes de degustación (tres copas) o bien la selección que decida el cliente, quedando a su elección también si quisiera la copa o la botella entera. También la opción de comprar los vinos y llevarlos como parte del equipaje, también se puede.

La fascinación por los vinos californianos me dejó seducir en la elección de las tres copas de degustación, junto con una hamburguesa bien robusta de mermelada de higos y queso de cabra.


Las opciones gastronómicas son suficientes, una carta para elegir entre ensaladas, pizzas en horno de leña, emparedados y hamburguesas, como también los comunes fiambres que tanto apetecen a la hora de darse el gusto de disfrutar un vino.



En cuanto a los vinos, me incliné por la opción Killer Cabernet permitiéndome conocer entonces unos sabores que nunca había tenido yo el gusto de disfrutarlos, el trío de copas fue servido por un amable y polifacético mesero, que al conocerme y comprender que le estaba haciendo una reseña improvisada, se esmeró de la mejor manera en atenderme las consultas en medio de todo el salón repleto de comensales.

Los vinos fueron solo tres, pero que forma de saborearlos!!
Three Fingers Jack, Lodi Un sabor agradable, bien balanceado y característico de un Cabernet, con ligeros tonos afrutados.
Treana Cabernet, Paso Robles Me dejó perplejo, sorprendido y anonadado de tal intensidad de sabor, de los vinos más memorables que he tenido la oportunidad de degustar, una mezcla de café y especias junto con futas oriundas del norte de California como lo son la Ciruela y la Grosella Negra. El punto más alto de reseña.
Black Stallion, Napa Valley Después del Treana, este vino a ser mi segundo en preferencia, también un Cabernet Sauvignon, con sabores atrevidos y que acentúan la creatividad en cuanto a descifrar su formulación, con especies y variedad de frutas, se le alcanza a notar sabores de grosella roja y negra, junto tal vez frambuesa o fresa, (todavía dos horas después de la reseña, estoy tratando de identificar esos sabores…)
Como era de esperarse, la hamburguesa estuvo a la altura de las expectativas, cuando se tienen ingredientes sobresalientes, el recuerdo llega a ser eterno, y en ese aspecto, los encargados de ese pequeño gran restaurante CRU WINE BAR saben bien lo que hacen, considerando que los clientes a recibir son todos ocasionales, por tratarse de una ubicación dentro de un aeropuerto, y como toda industria, está llena de competidores, no obstante hacen de un trabajo admirable, con una propuesta muy interesante.

Nota al pie: Usualmente coloco la ubicación de Waze, pero tratándose de un aeropuerto, no hace falta incluirla, pero si hago la indicación que es en la terminal D, en frente de los puentes de abordaje D27 y D28, del aeropuerto Dallas-Fort Worth (DFW)