Eran algo más de las cuatro de la tarde y el sol de la primavera se reflejaba en los ventanales, tenía prisa y hambre, cuando por un instante mi mirada se detuvo. Había que comprarla me dije…

Aún no lo entendía, pero alcanzaba a ver que el escenario era atípico, sorprendente y caótico.
En lo que me devoraba un bagel con salmón y mientras el café se enfriaba, volví a ver el escaparate y me animé, en dar inicio a algo fascinante pero incierto, tan retador como entretenido y sobre todo, estaba lleno de ilusión.

Fue la primera taza adquirida, en un día que marcó para la población chilena un antes y un después, el 18 de octubre del 2019, un día que la sorpresa tomó las riendas de cada uno de los habitantes de Chile, y que esa misma sorpresa trascendió a todos los confines del planeta.

El día que ardió Santiago, estuve yo en ese caos, al momento no lo entendía y no me quedó más remedio que caminar…cuando lleguè al hotel y vi la televisión, el miedo se apoderó de mi.

Empecé entonces con una ilusión de hacer la colección, en un día que se me quedó grabado en la memoria, precisamente el hotel en donde me encontraba estaba a unas pocas cuadras de la Plaza Italia, el epicentro de las protestas y el punto de inicio de las manifestaciones. Precisamente esa misma noche estuve saliendo de Santiago, y hasta el momento de escribir esta nota (10 de julio del 2021) aún no visualizo de cuándo volveré a Chile.

Mis amigos chilenos me comentan, que a partir de ese 18 de octubre y la pandemia que se vino unos cinco meses más tarde, se ha visto un país muy diferente al que hasta hace algunos años conocíamos, y no hay duda de eso, esta pandemia vino a transformar absolutamente todo, y si a eso le sumamos los asuntos que se arrastraban de antes, el resultado es totalmente algo distinto, difícil de describir y más todavía de pronosticar.

La taza de Santiago, cómo todas las que se llegan a encontrar en la edición Been There de Starbucks, incluyen en el diseño una gran información de las principales edificaciones del lugar y paisajes naturales, también hacen alusión a los animales que son comunes de encontrar y unas ilustraciones de las comidas típicas.
Sumamente atractivo el conocer más acerca de cada lugar, desde la óptica de visitar un Starbucks y llevar consigo un recuerdo, generalmente en visitas cortas donde un plan turístico no es precisamente el objetivo del viaje, pero siempre que se tiene oportunidad hay algo para aprender y conocer.
En mi caso con esta colección, viene a ser de añadir el elemento de compartir las historias de cómo cada una de las tazas llegó a mis manos.