GUADALAJARA, ENE 20

Pocas tazas de mi colección simbolizan tanto un sentimiento, una ciudad como Guadalajara que se ha convertido en mi hogar, y la siempre fascinante historia de cómo obtuve la taza, en una época donde no teníamos idea a lo que nos estábamos asomando.

Taza de Guadalajara, de las primeras adquiridas.

Mi relación con Guadalajara se inicia en el 2008, empecé a verme con Carol en el mes de septiembre de aquel año, para ese entonces Carol estaba saliendo de un matrimonio que le había dejado sumamente afectada, al mismo tiempo sus padres estaban radicados en Costa Rica, a donde se habían ido en busca de negocios. Tuvimos Carol y yo, un inicio amoroso en aquellos últimos meses del 2008, después de haber firmado ella el divorcio, para ese momento, fui por primera vez a Guadalajara, en los tiempos que todavía era Mexicana la aerolínea con la que volaba al Benito Juárez y de ahí conectando un vuelo local.

Catedral de Guadalajara, en un día lluvioso
Puente de la Lázaro Cárdenas, frente al RIU
Rotonda de La Minerva

Imposible para mi el no haber sido cautivado por Guadalajara, entre una cálida recepción por parte de los familiares y amigas de Carol, como también pude descubrir los encantos de esta gran ciudad, con algo más de ocho millones de habitantes y su legado histórico, al son de los mariachis y de imperdibles músicos. Igual de fascinante, es la zona donde se procesa el Tequila, para ser enviado al mundo entero.

Lago de Chapala, Jalisco

Quien lo iba a decir, que con unas vacaciones que vinimos para las fiestas del Año Nuevo judío (Septiembre 2015) descubrimos que estaríamos muy dispuestos en mudarnos, para ese entonces vivíamos en Costa Rica, con una realidad que me encontraba trabajando como vendedor de publicidad para el Grupo Cerca, una empresa regional dedicada al negocio editorial. Mis padres se habían retirado en el 2014 del negocio de la Panadería Lerners, y yo me decía que quería buscar nuevos horizontes.

Iniciando uno de mis viajes, Agosto 2021

El día de nuestra mudanza, 23JUN18

Desde que tuve yo las primeras entrevistas para ser contratado como Área Manager del Grupo Vida, hice saber mi interés en cuanto a hacer la mudanza en algún momento, veía a mi esposa Carol todos los días con su nostalgia y extrañando a su familiares y amigas.

Nunca podré yo olvidar a uno de mis jefes, Diego Miranda Ramos, quien se desempeñó como Gerente de Exportaciones en el periodo del 2017 al 2019, Diego comprendió de mi deseo personal, en cuanto a trabajar desde Guadalajara, y me llegó a dar la respuesta como también el apoyo necesario.

Mural de Guadalajara, en los interiores de la Cámara de Comercio y Turismo, en Avenida Vallarta con la calle Niño Obrero.

Diego me dio el apoyo cuando más lo necesitaba, creyó en mi y en mi trabajo, consciente que podía yo hacer mucho más desde un escritorio en el corporativo del Grupo Vida, que trabajando a remoto desde Costa Rica. Más allá de eso, Diego me permitió abordar los países de Suramérica, que con ello tuve para la marca Granvita un reto tan fascinante como también lleno de sorpresas, en un aprendizaje interminable, que lo disfruto cada día que tengo esta responsabilidad.

La taza alusiva a Guadalajara, la compré en el aeropuerto de Guadalajara, un domingo 02 de febrero del 2020, regresando de un viaje que había estado durante dos semanas entre El Salvador, Costa Rica y Honduras, haciendo el regreso por el aeropuerto de Houston, con la palabra coronavirus sonando cada día, pero aún no veíamos al menos en Latinoamérica, que esa palabra se iba a convertir en COVID-19 para ser nuestro tema de conversación por muchísimos meses, algo que nos paralizó en nuestras vidas y nos transformó por completo…hoy en día ya lo vemos como un pasado que hemos vivido y superado.

Publico de este post, a punto de despegar un 11 de marzo del 2023, con el sentimiento de que ya me considero alguien local en Guadalajara, sin olvidar por supuesto mis raíces.