De las primeras tazas de esta colección, la adquirí yo personalmente en el Starbucks de Tlaquepaque, el 25 de diciembre del 2019. Estábamos celebrando esos días en familia el cumpleaños 97 de la Bobe Marila
Habían venido mis padres desde Costa Rica un día antes, y nos estábamos alistando para compartir la gran celebración de La Bobe, sus nietos y bisnietos de Guatemala y San Diego habían venido también, lo mismo que otros familiares, para vivir momentos inolvidables.

La Bobe (abuela en el dialecto Yiddish) vino al mundo un 26 de diciembre de 1922 en Varsovia, capital de Polonia y llegó a Mexico siendo una niña, justo al tiempo que era todavía prematuro irse, pero que viendo ahora la historia, fue el momento crucial en que los judíos europeos que emigraron a América en los primeros años de los treinta, se lograron adaptar mejor a las nuevas realidades de vida, al mismo tiempo, las condiciones migratorias eran flexibles. Unos diez años después el escenario ya era totalmente otro.
Marila Palastin llegó primero a Veracruz, para radicarse en la Ciudad de México, donde su padre ya se había establecido unos años antes, logrando con ello costear la venida de la familia al nuevo país. Una vez que tuvo la edad suficiente para casarse, conoció a Abraham Goldberg quien vivía en Guadalajara, con lo cual se instalaron los recién casados en 1942, en la perla del occidente.
Tuvo ese matrimonio Goldberg Palastin, cinco hijos, quince nietos y diecisiete bisnietos. Mi esposa Carol siempre tuvo en especial cariño y entendimiento con su abuela Marila, de esos niveles de confianza que con solo ver los ojos se logra detectar el estado de ánimo y pensamiento.


Fue gracias a la hospitalidad de la Bobe Marila, junto con el apoyo y cariño de la familia Goldberg Palastin, que nos dió el impulso necesario para hacer nosotros (Carol y yo) la mudanza en junio del 2018.
Mexico siempre me había cautivado, mi padre Bernardo había sido estudiante en el Poli, y vivió en Ciudad de México entre 1965 y 1971. Adicionalmente, en el marco de la comunidades judías, se han acostumbrado de hacer eventos en conjunto entre Costa Rica y Mexico, con muy importantes intercambios en el tema educativo y deportivo, realizándose viajes entre miembros de ambas comunidades.
La comunidad judía de Guadalajara siempre ha sido reducida en cantidad de miembros, con la mayoría de ellos siguiendo las costumbres sefaradíes, a diferencia de la gran población qué hay en la capital, donde hay también diferentes orígenes históricos, tanto de los ashkenazim (pertenecemos Carol y yo a dicho origen) como sefaradíes. En el caso de Costa Rica, lugar de donde yo provengo, la mayoría es ashkenazí de origen polaco.

Mi llegada al Grupo Vida en 2016, que será una historia para contarla en otro post, hizo que viéramos Carol y yo, la oportunidad de acercarnos más a la familia, debido al estar realizando viajes constantes a Guadalajara, al mismo tiempo, al estar la operación principal en dicha ciudad, vino a ser de tomar la decisión de establecerse en México, ante lo cual manifiesto que me siento muy satisfecho con el cambio. Sin dudarlo, lo volvería a hacer.
He adoptado a México y me he ido adaptando a México, como bien lo sabemos, no podré yo olvidar de mis raíces costarricenses y colombianas, pero ya se ha vuelto Guadalajara mi hogar, donde proyecto el plan de vida junto con mi esposa.


La quinta taza de esta colección, fue entonces al final de la tarde del 25 de diciembre del 2019, en el Starbucks de Tlaquepaque, sobre la avenida principal Juárez, en ese fascinante callejón lleno de tiendas, boutiques, cafeterías y restaurantes,
Para el momento que escribo este post, 04 de marzo del 2023, tenemos apenas tres semanas de haber sufrido el fallecimiento de la Bobe Marila. Le dedico a ella esta publicación, por ese cariño incondicional en todo momento, también compartimos Marila y yo, el ser inmigrantes en Mexico, agradeciendo siempre a este gran país que nos ha acogido, y que nos ha permitido desarrollarnos tanto personal como profesionalmente.